Ibirania parva demuestra que «cuanto más grande, mejor» es una explicación perezosa de la evolución
Un titanosaurio de cinco a seis metros hallado en São Paulo muestra que hasta el linaje famoso por sus gigantes pudo encoger cuando el entorno lo exigía. El tamaño es una respuesta, no una meta.
Foto: Matheus F Gadelha / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Si tuvieras que dibujar el cartel de «la evolución premia el tamaño», dibujarías un titanosaurio. Entonces, ¿qué hacemos con uno que apenas medía lo que un camión grande? Ibirania parva, un miembro enano de la familia de dinosaurios más famosa por su gigantismo, es una refutación educada pero firme de un relato que nos encanta contarnos.
Los fósiles descartan la excusa fácil
El animal fue descrito en la revista Ameghiniana, en un artículo que, según Estadão, se publicó el 15 de septiembre de 2022. Los fósiles aparecieron en Ibirá, en el interior del estado de São Paulo. Como informó Exame, medía entre 5 y 6 metros y vivió hace unos 80 millones de años, en el Cretácico superior. Algunos saurópodos, en cambio, superaron los 30 metros.
La objeción evidente es que quizá fuera simplemente un juvenil. Los investigadores lo comprobaron. El análisis del tejido fosilizado mostró que el individuo ya era un adulto que había alcanzado su tamaño definitivo. Eso convierte a Ibirania, según la misma información, en la primera especie enana documentada del continente americano. (Esto se apoya en un único estudio publicado, y nosotros nos basamos en su cobertura en prensa.)
Ser pequeño no fue un fracaso, fue una respuesta
Lo que más nos interesa es el porqué. Según el relato de Exame, el estudio vincula el enanismo con la evolución de una fauna endémica que respondía a las condiciones ambientales de la Formación São José do Rio Preto, marcadas por periodos secos prolongados. Es decir, un entorno duro y árido, y un cuerpo que se ajustó a él.
Eso importa porque la mayoría de los dinosaurios enanos se habían encontrado en lugares que fueron islas prehistóricas. Ibirania sugiere que encoger no requiere una costa: la presión ecológica y geográfica también puede lograrlo en tierra firme. Iríamos con cuidado antes de ir más lejos: una especie no establece una regla. Pero es un indicio sólido de que «enanismo insular» es una etiqueta demasiado estrecha para lo que en realidad es un principio general.
La historia perezosa y la mejor
La historia perezosa dice que la evolución sube una escalera hacia lo más grande, fuerte e impresionante. Los gigantes serían los ganadores y los parientes pequeños, los sobrantes. Es un instinto atractivo, porque el tamaño es fácil de imaginar y de clasificar.
La selección natural no tiene esa escalera. Premia lo que encaja en el presupuesto local de comida, agua y riesgo. El gigantismo fue una solución espectacular para muchos titanosaurios. Una constitución de unas 2,5 a 3 toneladas, como estima una web de referencia (una página sin fecha, así que conviene tomar las cifras como aproximadas), nos parece una solución igual de buena para un paisaje seco que probablemente ofrecía poco alimento. La misma familia, dos respuestas.
Nuestra opinión: el apodo de «Bilbo» que se ganó es encantador, pero induce un poco a error. Ibirania no era un titanosaurio fallido ni una versión en miniatura de uno de verdad. Era un titanosaurio haciendo exactamente lo que hicieron sus antepasados, adaptarse, solo que en la dirección contraria.
Dejemos de puntuar a los dinosaurios por su tamaño
Desconfía cuando un titular trate el tamaño como una puntuación. La conclusión honesta de Ibirania parva es modesta y, creemos, más satisfactoria: los linajes no se definen por sus miembros más grandes. La próxima vez que alguien pregunte qué dinosaurio «ganó», pregúntale qué tiempo hacía.
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