Hubble merece un intento de rescate, pero solo si la NASA es sincera sobre el riesgo
La NASA sondea a la industria sobre elevar la órbita del Hubble, repararlo o hacerlo caer de forma controlada. La respuesta dirá si cuidamos los grandes observatorios o solo los agotamos.
Foto: Image: NASA / Wikimedia Commons (Public domain)
¿Construimos los grandes observatorios para usarlos o para mantenerlos? Durante casi toda la vida del Hubble la respuesta era obvia, porque los astronautas seguían visitándolo. Ahora la NASA pregunta, en la práctica, si seguimos creyendo en esa respuesta.
La NASA no ha prometido un rescate, solo ha preguntado quién podría hacerlo
Según la NASA, la agencia publicó el 29 de octubre una solicitud de información para saber qué puede hacer la industria para dar apoyo al Hubble en órbita. Las opciones sobre la mesa, tal como las describe el resumen del aviso de Talk of Titusville, son capturar el telescopio y elevarlo hasta al menos 600 kilómetros (unas 372 millas), enviar una misión de mantenimiento que lo haga más resistente y alargue su vida, o capturarlo y guiarlo hacia una reentrada controlada.
Es una solicitud de información, no un contrato. El resumen de Digg dice que la NASA espera una misión de elevación de órbita o de mantenimiento para 2032 y que las respuestas deben llegar antes del 30 de noviembre. También señala que el aviso cita un análisis de julio de 2026 que sitúa en un 50 % la probabilidad de reentrada del Hubble en diciembre de 2033. Ese es el reloj que hay detrás del papeleo.
La reentrada es una decisión, no una opción por defecto
Lo más importante de este aviso es que pone la reentrada controlada en la misma página que el rescate. Nos parece sano. The Register recuerda que el último vuelo de mantenimiento, el STS-125, despegó el 11 de mayo de 2009. Y el Hubble no tiene propulsión propia para contrarrestar el rozamiento atmosférico, como apunta Aviation Week. Así que «no hacer nada» no es neutral. En nuestra opinión, es una versión lenta de la reentrada, con un calendario que marca la física y no la NASA.
KeepTrack sitúa al Hubble por debajo de los 500 km, con una previsión mediana de reentrada a mediados de 2033. Además, enumera el modo de un solo giróscopo y el coste entre los motivos por los que se ha reabierto el debate sobre elevar su órbita. Son detalles que importan. Un telescopio que ya funciona con un solo giróscopo no es un activo impecable a la espera de un remolque. Es una máquina envejecida cuya ciencia restante hay que sopesar frente a lo que cuesta salvarla.
Intentarlo importa más allá de un solo telescopio
El Hubble es, según la NASA, el único telescopio diseñado para recibir mantenimiento de astronautas en el espacio. Cinco misiones de mantenimiento alargaron su vida y le permitieron incorporar tecnología nueva. A nuestro juicio, esa filosofía de diseño es el verdadero legado, y abandonarla sin comprobar si un sustituto comercial del transbordador puede funcionar sería una forma extraña de honrarlo.
Hay además un beneficio más amplio. Si una empresa es capaz de acercarse a una nave grande y empujarla a una órbita más alta, esa capacidad servirá para mucho más que un telescopio. Mostraría si el mantenimiento puede ser una herramienta habitual para la ciencia cara y no solo un recuerdo nostálgico. Defenderíamos también que incluso la rama de la reentrada controlada necesita un vehículo de captura. Pase lo que pase, alguien tiene que aprender a agarrar el Hubble.
El entusiasmo es barato: hay que detallar el riesgo y el dinero
Aquí queremos ser prudentes. Una página de la NASA sobre un estudio con SpaceX, que no podemos fechar, decía que la NASA no tenía previsto realizar ni financiar una misión de mantenimiento. Puede que ya no refleje la posición actual de la agencia, pero recuerda que una solicitud de información no viene con presupuesto. Developments Today informa de que los altos costes de operación tendrían que bajar antes de que tenga sentido elevar la órbita. No son notas al pie menores.
Creemos que una captura fallida podría dañar el mismo instrumento que pretende salvar, y que un fallo cerca del final de la vida del Hubble podría convertir una jubilación digna en un problema de basura espacial. Un plan creíble debe decir, con cifras claras, qué ocurre si falla el agarre y quién lo paga. También debe decir cuánta ciencia puede aportar el Hubble por cada año de vida añadido. Si las propuestas esquivan esas preguntas, la NASA debería tomarlo como una señal de alarma.
Apoyemos el intento, pero que las propuestas enseñen sus cuentas
Apoyemos el intento, con condiciones. Pediríamos a la NASA que publique la evaluación de riesgos junto con la selección, que defina de antemano qué significa fracasar y que mantenga financiada la reentrada controlada como alternativa real y no como un farol. Si las respuestas no logran argumentarlo para cuando venza el plazo, la agencia debería decirlo y optar por la reentrada controlada. Dejar que un telescopio famoso caiga a la atmósfera por inercia sería la peor de las tres opciones. Una decisión clara y honesta, en un sentido o en otro, es mejor.
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