MMX es la apuesta más lista para traer muestras de Marte, y la gravedad lo explica
Japón eligió Fobos porque aterrizar en Marte y volver a despegar es muy difícil. Es una apuesta pragmática, pero responde a una pregunta distinta de traer roca marciana.
Foto: European Space Agency / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0 igo)
¿Y si la forma más lista de traer un pedazo del sistema de Marte es no tocar Marte? Esa es la apuesta que acaba de hacer Japón. MMX, la sonda Martian Moons eXploration, ya está en camino, y creemos que la lógica que hay detrás es más interesante que la fecha del lanzamiento.
Según Gizmodo en español, JAXA lanzó MMX el 19 de octubre de 2026, a las 19:41 UTC, desde Tanegashima a bordo de un cohete H3. La sonda debería llegar al sistema de Marte en agosto de 2027. Después estudiará Fobos y Deimos e intentará traer a la Tierra al menos 10 gramos de material de Fobos en 2031.
El aterrizaje no se espera antes de diciembre de 2028, como señala SpacePolicyOnline. Es, por tanto, una historia de cinco años, y lo difícil aún está por llegar.
Fobos es un atajo, no un premio de consolación
La propia página de JAXA sobre la misión es sincera con el razonamiento. Lo ideal sería que los científicos estudiasen Marte mismo, pero la fuerte gravedad del planeta hace que aterrizar y traer muestras sea técnicamente muy difícil. Fobos es la alternativa. La agencia lo describe como un cuerpo pequeño que se cree que ha cambiado poco con el tiempo, por lo que debería conservar información sobre la historia del sistema marciano.
El argumento nos parece convincente. Plantear preguntas a una luna pequeña es técnicamente mucho menos exigente que plantearlas a un planeta. La gravedad de Fobos es unas 1700 veces más débil que la de la Tierra, según Gizmodo. Eso hace delicado el aterrizaje, porque un mal contacto podría hacer rebotar la nave y alejarla. Pero también significa que la sonda no tiene que luchar contra un pozo gravitatorio profundo para marcharse, y creemos que esa es la parte que hace tan difícil traer muestras de Marte mismo.
Hay además un beneficio científico. El origen de Fobos es una auténtica encrucijada: asteroides capturados o restos de un gran impacto en Marte. Una muestra de laboratorio podría ayudar a resolverlo. Gizmodo añade que Fobos podría contener también partículas lanzadas desde Marte por impactos, de modo que la luna serviría además de guante de receptor para material marciano. Es una posibilidad, no una promesa, y no la venderíamos de más.
MMX es una primicia, no un sustituto de la roca de Marte
Es tentador leer esta misión como un atajo hacia el gran premio. Nosotros nos resistiríamos. MMX traería material de una luna marciana, no de la superficie de Marte. La propia JAXA la llama la primera devolución de muestras de la «esfera marciana», una expresión cuidadosa. La roca de la superficie de Marte, con su registro de agua y posible biología, respondería a otras preguntas. MMX será una primicia genuina, pero no un reemplazo.
Luego está el riesgo de ejecución. La misión prevé dos aterrizajes, hasta 44 minutos de retraso de señal entre ida y vuelta y operaciones autónomas, según informa La Vanguardia. El mismo artículo recuerda que Hayabusa2 devolvió 5,4 gramos de Ryugu en 2020. Es un buen historial. Pero Ryugu fue un suave toque y despegue sobre un cuerpo minúsculo, mientras que Fobos supone un aterrizaje de verdad junto a la gravedad de un planeta. El pedigrí ayuda; no garantiza nada.
Nuestro veredicto: una respuesta rigurosa a una pregunta, no sobre Marte
MMX es una apuesta sensata, sobre todo porque ajusta la ambición a lo que la tecnología actual puede hacer razonablemente. Diez gramos pueden sonar a poco, pero, como informa Diario Bitcoin, Chrysa Avdellidou, de la Universidad de Leicester y colaboradora de la misión, señaló que los científicos pueden hacer varios estudios incluso con granos individuales. Nosotros estaríamos atentos a dos hitos: la llegada en 2027 y, sobre todo, el aterrizaje, no antes de diciembre de 2028. Si todo va bien, 2031 dejará de ser una promesa para convertirse en una cuenta atrás.
Hasta entonces, nos resistiríamos a venderlo de más. Lo más probable es que Fobos nos dé una respuesta rigurosa a una pregunta, cómo se formaron estas lunas, y deje abierta la gran incógnita de Marte.
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