Gigantes luminosos de las profundidades: Tiburones que redefinen la vida oceánica
El descubrimiento del tiburón dalatías y de dos especies de linternilla, capaces de producir su propia luz en la zona crepuscular del océano, subraya la vasta y aún inexplorada biodiversidad que prospera en las profundidades marinas y desafía nuestra comprensión de la vida en entornos extremos.
Foto: Gervais et Boulart / Wikimedia Commons (Public domain)
En un mundo que a menudo parece minuciosamente cartografiado y catalogado, es fácil asumir que hemos registrado la gran mayoría de la vida en la Tierra. Sin embargo, de vez en cuando, emerge un descubrimiento de las profundidades que trastoca completamente nuestras suposiciones, revelando el asombroso alcance de lo que aún se desconoce. La identificación de tres especies de tiburones de aguas profundas, incluido el tiburón dalatías, que producen su propia luz frente a la costa de Nueva Zelanda, es precisamente una de esas revelaciones, que ofrece un atisbo a los misterios ilimitados de nuestros océanos y a las adaptaciones únicas que la vida adopta en entornos extremos.
En enero de 2020, investigadores de la Université Catholique de Louvain en Bélgica y del National Institute of Water and Atmospheric Research de Nueva Zelanda se embarcaron en una expedición cerca de Chatham Rise, frente a la Isla Sur de Nueva Zelanda. Durante sus estudios de arrastre en aguas profundas, capturaron accidentalmente especímenes que llevaron a un descubrimiento innovador. Documentaron la bioluminiscencia en tres especies de tiburones: el tiburón dalatías (Dalatias licha), el tiburón linternilla de vientre negro (Etmopterus lucifer) y el tiburón linternilla del sur (Etmopterus granulosus) CNN Brasil. Este fue un hallazgo significativo, ya que solo una docena de especies de tiburones habían sido documentadas como bioluminiscentes anteriormente, lo que amplía enormemente nuestro conocimiento de este fenómeno en la vida marina, como señaló el autor principal Jérôme Mallefet National Geographic.
Entre ellos, el tiburón dalatías destaca. Con casi dos metros de largo (aproximadamente seis pies), es reconocido ahora como el vertebrado bioluminiscente más grande conocido en la Tierra National Geographic.pt. Su capacidad para brillar, junto con su gran tamaño para una criatura luminosa, cautiva la imaginación, reforzando cuánto nos queda por aprender sobre el océano profundo.
La zona crepuscular del océano: una frontera luminosa
Para apreciar verdaderamente este descubrimiento, primero debemos comprender el entorno del que surgió. Estos tiburones habitan la zona mesopelágica o 'zona crepuscular' del océano, una región que se extiende aproximadamente de 200 a 1000 metros (656 a 3300 pies) por debajo de la superficie [CNN Brasil, Super.abril.com.br, National Geographic]. En este mundo tenuemente iluminado, donde la luz solar apenas penetra, muchas criaturas han desarrollado la capacidad de producir su propia luz a través de la bioluminiscencia. Esta reacción bioquímica convierte la energía química en luz visible, un fenómeno común en varios organismos marinos, desde bacterias y medusas hasta más de 1500 especies de peces [scubaportal.it, Smithsonian Ocean Portal].
Para estos tiburones de aguas profundas, la bioluminiscencia sirve como una adaptación crucial. Sus células especializadas productoras de luz, conocidas como fotocitos, ubicadas principalmente en la parte inferior de sus cuerpos, les permiten emitir un suave resplandor azul-verde [Super.abril.com.br, National Geographic, NYTimes]. Esta luminiscencia ventral probablemente funciona como una forma de camuflaje llamada contra-iluminación, lo que les permite mezclarse con la tenue luz que se filtra desde la superficie. Al igualar la intensidad de la luz ambiental superior, sus siluetas se vuelven invisibles para los depredadores que acechan debajo, y también puede ayudar a emboscar a sus presas [CNN Brasil, scubaportal.it, Super.abril.com.br, National Geographic]. Los investigadores encontraron densas concentraciones de fotocitos en las aletas dorsales de los tiburones dalatías, aunque se desconoce la razón exacta, Mallefet especula que podría ser para la comunicación [CNN Brasil, National Geographic].
El descubrimiento fue particularmente desafiante, ya que estos tiburones son difíciles de observar en su hábitat natural [CNN Brasil]. Jérôme Mallefet, coautor del estudio, describió su entusiasmo al presenciar el resplandor por primera vez en el buque de investigación [National Geographic]. Esto resalta no solo el ingenio de la vida en condiciones extremas, sino también la inmensa cantidad de biodiversidad inexplorada que continúa prosperando en el océano profundo, recordándonos que gran parte de nuestro planeta sigue siendo una frontera luminosa [National Geographic].
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