DART fue la hazaña; Hera es la ciencia que la convierte en defensa
Estrellar una nave contra un asteroide fue noticia en 2022. Hera, que llega a Didymos a principios de noviembre, puede convertir ese disparo único en un método fiable.
Foto: National Aeronautics and Space Administration / Wikimedia Commons (Public domain)
¿Confiarías en un sistema de defensa que se ha probado una sola vez y que nunca se ha inspeccionado de cerca después? Esa es la incómoda situación en la que se encuentra la defensa planetaria desde 2022, y por eso la discreta nave que ahora frena rumbo a Didymos merece más atención que el espectacular choque que la precedió.
Los hechos son breves. El 26 de septiembre de 2022, la misión DART de la NASA impactó contra Dimorphos, la pequeña luna del par Didymos y, como señala la Planetary Society, modificó su órbita en más de 30 minutos. Hera, de la ESA, lanzada el 7 de octubre de 2024, está ya llegando. Según la Universidad de Alicante, la llegada y el inicio de la recogida de datos están previstos para el 4 de noviembre, y las operaciones científicas se prolongarán hasta la primavera de 2027.
Un éxito que no puedes explicar es un éxito que no puedes repetir
DART funcionó, y no queremos restarle mérito. Pero fíjate en lo que la propia ESA dice que aún se desconoce: la masa y la estructura precisas de Dimorphos, y si el impacto dejó un cráter gigante, puso la luna a girar o la remodeló por completo. La ESA plantea así la tarea de Hera: el paso que puede convertir el impactador cinético en «una técnica bien comprendida» en lugar de un experimento puntual.
Esa laguna importa por cómo se produjo probablemente el empujón. En general se atribuye a los restos expulsados de la superficie un aporte de impulso adicional al del impacto de la propia nave. Un empujón extra de los materiales eyectados es estupendo cuando ocurre, pero depende de la composición del asteroide y de cómo está construido. Si no conoces la masa ni el interior del objetivo, no puedes predecir ese extra la próxima vez.
Hera es lo que lo convierte en ingeniería
Una amenaza real no vendrá con una luna gemela a mano y años de observación desde tierra. Un plan de defensa debe responder rápido a una pregunta ingrata: para un objeto como este, ¿con qué fuerza hay que golpearlo? La misión de Hera es aportar esa calibración. Medirá el cráter, cartografiará la superficie y, con el CubeSat Juventas, realizará lo que EarthSky describe como los primeros sondeos por radar en el corazón de un asteroide. Milani estudiará la composición de la superficie.
A nuestro juicio, el sondeo del interior es la pieza más infravalorada. Que Dimorphos sea un cuerpo sólido o un montón de escombros sueltos cambia cómo se transfiere el impulso, y cuesta imaginar que un telescopio terrestre pueda resolver la cuestión.
Hay también una historia modesta de ingeniería. Hera emplea navegación autónoma para trabajar en un entorno lleno de restos, demasiado lejos de la Tierra para recibir órdenes en directo, y la ESA asegura que su misión será la primera que intente mantener coordinadas con seguridad tres naves operadas de forma independiente en una gravedad extremadamente débil. Son capacidades que, creemos, necesitaría una misión de respuesta rápida.
Sin exagerar, pero sin escatimar en la secuela
Conviene ser prudentes. Didymos no supone ninguna amenaza para la Tierra, como indica la Planetary Society. Un asteroide, por muy bien disecado que esté, es una muestra de uno. Los montones de escombros varían, y creemos que sería un error leer los resultados de Hera como una fórmula universal. Serán un dato bien medido y una forma de contrastar modelos, no una garantía.
El contexto también invita a la urgencia. Adriano Campo Bagatin, de la Universidad de Alicante, recuerda que Apophis, de unos 300 metros de diámetro, pasará a menos de 32 000 kilómetros de la superficie terrestre en 2029, un recordatorio, en sus palabras, de que las colisiones de asteroides pueden volver a producirse. No sugerimos que Apophis haya que desviarlo; nada en la documentación lo dice. Simplemente muestra por qué importa el trabajo previo.
Nuestro veredicto: celebra DART como prueba de concepto, pero juzga este campo por lo que ocurra a partir del 4 de noviembre. Si los datos de Hera se publican en abierto y alimentan el diseño de futuras misiones, como se ha informado, el choque habrá valido mucho más que su titular. Si se archivan, tendremos una demostración espectacular y poco más. Atento a las mediciones del cráter y a los resultados del radar: ahí está la verdadera noticia.
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