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Redacción Curisfera
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El hongo de Artemis I creció, la levadura de BioSentinel no: el manejo es el experimento

Un moho negro creció en todas las muestras en torno a la Luna y una levadura, probablemente caducada antes del lanzamiento, no. La lección no es que los hongos aguanten, sino que importan los controles.

Publicado
29 de octubre de 2026
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Foto: NASA/Ames Research Center / Wikimedia Commons (Public domain)

¿Qué resultado es más informativo: un hongo que crece alrededor de la Luna o una levadura que no lo hace? Nuestra apuesta es la segunda, porque nos recuerda cuánto de la «biología espacial» ocurre en tierra, antes de que nada salga de la plataforma de lanzamiento.

Este es el planteamiento. Según un reportaje de Hindustan Times sobre una ficha del NASA Task Book, las 20 muestras del moho negro Aspergillus niger y de tres mutantes creados en laboratorio crecieron durante el vuelo de Artemis I. Dos mutantes tenían defectos en la reparación del ADN y uno no podía producir melanina. Por su parte, Hindustan Times también informa de que la sonda BioSentinel de la NASA sobrevoló la Luna en 2022 con levadura, y las células nunca crecieron, probablemente porque habían caducado antes del lanzamiento. Aun así, su detector de radiación recogió datos.

«Excelente» es un veredicto sobre la logística, no sobre la radiación

La tentación del titular es obvia: el hongo sobrevive en el espacio profundo, así que la vida es dura. Nosotros nos resistiríamos. El informe califica el experimento de «Excelente» según los criterios del propio equipo: viabilidad del cultivo, contaminación y biomasa. Son criterios de un experimento bien ejecutado. A nuestro juicio, no dicen si la radiación hizo algo.

Fíjate en los detalles. El lanzamiento se retrasó, así que se prepararon muestras nuevas, y el plan de vuelo se redujo de 40 a 25 días. El medio de cultivo se recortó de 40 a 25 mililitros para que el hongo llegara antes a la parte superior. Es una ingeniería pragmática y acertada. También sugiere que el experimento se ajustó para que el crecimiento fuera visible cuando la cápsula volviera a casa.

Y el hallazgo más interesante es un enigma. Los mutantes de reparación del ADN crecieron más, de media, que la cepa silvestre y que el mutante de melanina. Si la maquinaria de reparación importara para sobrevivir a la radiación, esperaríamos lo contrario. En su última actualización, de mayo de 2023, el informe no explica por qué, ni si la melanina protegió algo. El equipo planeó un experimento de control en tierra en el Kennedy Space Center que replicaba los tiempos y las temperaturas del vuelo, y de ahí esperaríamos que llegara una respuesta. Hasta entonces, la idea de la melanina como futuro material protector es, como dice Hindustan Times, solo una esperanza y no un resultado.

La levadura fallida es la mejor maestra

Un organismo fallido suena a misión fallida. No lo es, o no del todo. El detector sí recogió datos. Pero un sensor biológico que llega muerto no mide nada biológico, y ahí está la clave: las cargas vivas atraviesan retrasos, almacenamiento y manipulación, y cada día de todo eso es una variable. El hongo, que según las fuentes se encuentra con frecuencia en las naves espaciales, parece un organismo tolerante, y su equipo rehízo las muestras cuando se retrasó el lanzamiento. Si la levadura realmente caducó antes del despegue, es un recordatorio del escaso margen que tienen las cargas vivas.

Hay que ser prudentes. «Probablemente caducó antes del lanzamiento» es una explicación probable, no establecida, y no hemos visto un análisis posterior formal en la documentación. Pero incluso como hipótesis es reveladora. Un vuelo no puede distinguir entre «la radiación la mató» y «ya estaba muerta» sin un control en tierra.

Qué sacar de ambos casos

Las agencias espaciales tienen una razón de peso para preocuparse. Según Hindustan Times, el Naval Research Laboratory, citando a la NASA, afirma que las misiones a la Luna exponen a los astronautas a aproximadamente el doble de radiación que la Estación Espacial Internacional. Las cargas útiles de física de Artemis I abordan el asunto de frente: como informa ScienceDaily, los detectores de fluoruro de litio a bordo de Orion encontraron cerca de la Luna una radiación mayor que en órbita terrestre, pero en menor medida de lo que los científicos podrían esperar. Aun así, la física tiene sus propios quebraderos de cabeza de calibración. Los investigadores afirman que, tras las correcciones, sus resultados difirieron como máximo un 15 % de los de los detectores convencionales en el rango de solapamiento, mientras que Universe Today señala que, con transferencias de energía altas, los nuevos sensores sobrestimaron la dosis en torno a un 30 %. La biología es todavía más complicada y exige aún más disciplina.

Nuestro veredicto: lee el resultado del hongo como una prueba exitosa del hardware y del protocolo, y como un comienzo prometedor para una pregunta sobre reparación del ADN y melanina que sigue abierta. Lee el de la levadura como un aviso sobre el manejo previo al lanzamiento, no sobre las levaduras. Cuando llegue el próximo titular de «la vida sobrevive en el espacio profundo», pregúntate dos cosas: ¿dónde estaba el control en tierra? y ¿qué demuestra exactamente que algo «creció»?

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